México nunca ha tenido cuatro, cinco o seis partidos.
Siempre ha tenido un solo partido con tres sabores distintos.
Y Morena no es la ruptura: es el pastel de tres leches donde por fin mezclaron todo.
**Leche 1 – La leche militar (el PRI de los cachorros de la Revolución)**
Sabor a botas y a balazo en la nuca.
Calles, Alemán, Díaz Ordaz, Echeverría en su etapa represor.
Hoy esa leche la pone la Sedena y la Marina: 500 mil millones de presupuesto, obras faraónicas, aduanas, puertos, trenes, aeropuertos y la Guardia Nacional que ya parece el nuevo Ejército Mexicano.
El general que manda más que el civil, el mismo que en 1968 y 1971.
Solo que ahora se llama Luis Cresencio Sandoval y se sienta a la derecha del Presidente en la mañanera.
**Leche 2 – La leche populista-estúpida (el PRI cardenista, soñador de socialismo sin Marx)**
Sabor a discurso bonito y bolsillo vacío.
López Portillo llorando, Echeverría estatizando, De la Madrid con su “renovación moral” que nunca llegó.
Esa leche hoy la pone Morena con sus programas clientelares, sus “primero los pobres” que dejan más pobres que nunca, su “austeridad republicana” que gasta más que nunca y su odio al mérito disfrazado de “justicia social”.
Es la misma leche que reparte despensas a cambio de votos y que llama “traidores a la patria” a quienes no se arrodillan.
**Leche 3 – La leche neoliberal (el PRI que sí funcionó, aunque nos duela)**
Sabor a crecimiento, reservas internacionales y clase media naciente.
Salinas abriendo el país, Zedillo salvando la macroeconomía, Fox y Calderón con sus autopistas y Peña con sus reformas energéticas (que, aunque robó, al menos había energía).
Esa leche la siguen tomando a escondidas: los contratos millonarios a los amigos, los hijos de los líderes en empresas extranjeras, los vuelos privados mientras predican la austeridad, los negocios con los mismos empresarios que ayer eran “mafia del poder”.
Solo que ahora se llama “cuarta transformación”.
Morena no rompió nada.
Morena simplemente batió las tres leches, le puso betún guinda y nos lo sirvió diciendo que era un pastel nuevo.
Y nosotros, como siempre, nos lo estamos comiendo con ganas… tres leches.
El resultado ya lo conocemos:
- Crecimiento económico de país africano
- Violencia de país en guerra
- Pobreza de país latinoamericano de los 70
- Y un Ejército más poderoso que nunca.
El PRI nunca se fue.
Solo se bañó de guinda, se puso tenis y aprendió a hacer TikToks.