¿La deuda del PRI-AN?
En el imaginario colectivo mexicano, el binomio PRI-PAN —o "PRIAN", como lo bautizó el otrora tabasqueño Andrés Manuel López Obrador— ha sido estigmatizado como el epítome de la corrupción, el despilfarro y la deuda desbocada. Durante más de tres décadas, desde el ascenso del PRI en los años 70 hasta el fin del sexenio de Enrique Peña Nieto en 2018, se nos vendió la idea de que esos gobiernos eran los grandes villanos fiscales, acumulando deudas que hipotecaban el futuro del país. Sin embargo, un repaso a las cifras históricas revela una narrativa más matizada: los gobiernos priistas y panistas adquirieron deudas, sí, pero también las pagaron meticulosamente, manteniendo el saldo. La mayor reducción se dio bajo Ernesto Zedillo, quien estabilizó las finanzas tras la crisis del 94, y la mayor adquisición relativa ocurrió con Peña Nieto, pero aun así, el pico no superó los 10.5 billones en 2018.
Contrasta esto con el panorama actual bajo Morena: en menos de siete años, entre el arranque de López Obrador en 2018 y los primeros meses de Claudia Sheinbaum en 2025, la deuda pública ha escalado un alarmante 68%, pasando de 10.5 billones a 17.6 billones de pesos . Hoy, cada mexicano debe más de 132 mil pesos solo por este concepto, un incremento del 17.5% por habitante respecto al cierre del sexenio anterior . Y las proyecciones no son alentadoras: el Fondo Monetario Internacional estima que para 2025, bajo Sheinbaum, la deuda general del gobierno alcanzará el 60.7% del PIB, el nivel más alto en seis años , con ritmos de endeudamiento que duplican los de AMLO para 2026 . ¿Dónde quedaron las promesas de austeridad republicana? En mayo de 2025, la deuda rozó los 18 billones, un salto del 71% en apenas siete años de administraciones morenistas.
Mientras el PRIAN equilibraba cuentas, Morena parece haber convertido la deuda en una herramienta para megaproyectos cuestionables, dejando a las generaciones futuras con una carga que podría llegar a 23 billones para el fin del sexenio de Sheinbaum.
¿Fin del nepotismo y la corrupción? Una ilusión hecha trizas
Uno de los estandartes de Morena fue el supuesto fin del nepotismo y la corrupción, esa "pandemia moral" que, según AMLO, azotaba al PRIAN. Pero los hechos, destapados en un goteo constante de escándalos, pintan un cuadro bien distinto: la corrupción no solo persiste, sino que parece más rampante que nunca, ahora con tintes familiares y partidistas que erosionan la confianza incluso entre sus votantes más leales. En 2025, la aprobación de Morena ha caído al 20% en septiembre, golpeada por una avalancha de casos que incluyen fraudes millonarios y redes de favoritismo.
Tomemos el verano de 2025, calificado como "el peor de Morena": la familia Yunes, camaleones políticos envueltos en denuncias por corrupción, fue vista vacacionando en Capri mientras México lidiaba con inundaciones y crisis.
O los hermanos Pío y Martín López Obrador, receptores de "sobres" de dinero, y la prima Felipa Obrador, con contratos dudosos en Pemex.
El fraude en Segalmex, con desvíos de miles de millones, y las irregularidades expuestas por Jaime Cárdenas en 2025, son solo la punta del iceberg . En el primer año de Sheinbaum, se registraron 51 casos graves de corrupción e impunidad, desde octubre de 2024 hasta el mismo mes de 2025 . Hijos de figuras prominentes de Morena protagonizan escándalos de lujo y contratos opacos, mientras el partido que prometía "no robar" ahora enfrenta acusaciones de que AMLO mintió sobre el fin de la corrupción, con ocho casos emblemáticos ventilados post-sexenio.
El nepotismo florece: familiares en puestos clave, aliados en contratos, y un cinismo que hace palidecer al viejo régimen.
¿El PRI robó más? Ni una décima parte comparado con los "gastos varios" de Morena
Se nos repitió ad nauseam que el PRI era el rey del robo, con la "Casa Blanca" de Peña Nieto como símbolo. Pero miremos los números reales: los desvíos priistas, aunque graves, palidecen ante los "gastos varios" de Morena. Birmex, con sobreprecios en vacunas y equipo médico durante la pandemia; Segalmex, con un fraude estimado en 15 mil millones de pesos en alimentos para el campo; y el huachicol fiscal, que drena 40 millones de litros diarios de combustible —un tercio de lo vendido por Pemex, con pérdidas anuales de miles de millones.
Estos no son robos aislados, sino sistemas institucionalizados que el PRI ni soñó. El huachicol fiscal, por ejemplo, involucra redes de contrabando aduanero que permiten el ingreso ilegal de combustibles, manipulando facturas y evadiendo impuestos por miles de millones . Si el PRI robó, Morena ha elevado el saqueo a arte de Estado, con un impacto fiscal que supera con creces cualquier escándalo panista o tricolor.
Del "narcoestado" de Calderón al huachicol institucional de Morena
Felipe Calderón fue tildado de creador del "narcoestado" por su guerra contra el crimen, con nexos supuestos entre el Cártel de Sinaloa (CDS) y la Policía Federal Preventiva (PFP). Pero el actual esquema de Morena deja eso en ridículo: el huachicol fiscal operado por la Guardia Nacional (GN), la Secretaría de Marina (Semar) y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) es una red millonaria de corrupción que distribuye combustible robado a través de estructuras criminales.
Altos mandos de Semar encabezaban esta trama, con apoyo del CJNG y el Cártel del Golfo, robando millones de litros vía aduanas militarizadas —precisamente las que Morena impulsó para "combatir" el crimen . No solo nexos obvios con el CJNG, sino también con el CDS, como revelan detenciones recientes en Guadalajara de miembros del CJNG por extorsión y venta de drogas.
Mientras Calderón enfrentaba cárteles (A conveniencia), Morena parece haberlos integrado al aparato estatal, con operativos que detuvieron solo 46 millones de litros en cinco años —una gota en el océano de 10 mil tomas clandestinas anuales.
¿Rescate de Pemex? Tolerancia al huachicol y regalos a Cuba
El "rescate" de Pemex fue otro gran relato morenista: de empresa en quiebra a orgullo nacional con Dos Bocas. Pero la realidad es cruda: se toleró el huachicol heredado del PRI, para luego institucionalizarlo con refinerías clandestinas del CJNG que procesan combustible robado, compitiendo deslealmente con Pemex y drenando sus ingresos . El gobierno supo desde 2020 de una mini-refinería ligada a "La Barredora" en Veracruz, pero la ignoró.
Y ni hablemos de los envíos gratuitos de petróleo a Cuba: en los últimos dos años de AMLO, Pemex subsidió 10 millones de barriles, triplicando los embarques en 2025 bajo Sheinbaum —58 en cuatro meses, mientras la petrolera enfrenta pérdidas históricas.
¿Rescate? Más bien, un saqueo solidario que hipoteca a México por lealtades ideológicas.
¿El PAN privatizó la salud? Recortes y "pseudo-médicos" cubanos
Vicente Fox y Calderón fueron acusados de privatizar la salud con reformas fallidas. Pero bajo Morena, los recortes anuales al sector —agravados en pandemia— han sido brutales: presupuestos mermados, deudas con farmacéuticas que las dejan sin reinversión, arriesgando millones de empleos y forzando a la gente a "similares" de Ricardo Peralta Torres (del PVEM) o Salud Digna, ligada al Cártel de Sinaloa.
En lugar de fortalecer IMSS y ISSSTE, se contrató a "pseudo-médicos" cubanos: más de 2 mil 700 en 2024-2025, pagando miles de millones al régimen cubano —que se queda con el 70% de sus sueldos—, mientras médicos mexicanos pierden puestos y se cuestiona su rendimiento en emergencias.
Sheinbaum confirma que continuará este esquema, sin transparencia ni evaluación.
¿Privatización de facto? Absolutamente, disfrazada de "ayuda internacional".
¿Adiós al Fonden? Ruinas eternas en Acapulco y desastres sin respuesta
El Fonden, ese fondo de rescate inmediato post-desastres, fue liquidado por AMLO como "nido de corrupción". Bien, pero su ausencia ha convertido tragedias en crónicas: casi tres años después del huracán Otis en 2023, Acapulco languidece en ruinas, con decenas desaparecidos y reconstrucción estancada.
Las inundaciones de 2025 en Veracruz, Puebla e Hidalgo —64 muertos— reviven el debate: ajustes presupuestales tardíos y ayudas momentáneas ineficientes reemplazan la respuesta inmediata.
Sheinbaum descarta su regreso, llamándolo "instrumento de corruptelas", mientras Luisa María Alcalde replica que el nuevo esquema es "mejor" —pero las víctimas no lo ven así.
Otra tragedia sin salvavidas, como advierten analistas.
¿Acabar con la pobreza? Decretos que inflan precios y engañan con líneas manipuladas.
Morena presume una "reducción histórica" de la pobreza: de 43.9% en 2020 a 36.3% en 2022, gracias a aumentos al salario mínimo del 116% real . Sheinbaum destaca que 13.5 millones salieron de la pobreza monetaria, y para 2026 el salario mínimo subirá 12% más.
Pero este "éxito" es un espejismo: los decretos generan ajustes tardíos en pensiones y apoyos, inflan precios —la inflación acumulada del 33% erosiona la capacidad adquisitiva — y bajan la línea de pobreza monetaria para maquillar cifras, incrementando carencias en salud, educación y vivienda. No es acabar con la pobreza; es perpetuarla con trucos estadísticos, engañando a la ciudadanía mientras el verdadero bienestar se diluye en inflación y desigualdad.
¿Rescatar al campo? Recortes, extorsiones y favoritismos familiares
El "rescate al campo" prometido por Morena se traduce en recortes constantes a apoyos: presupuestos mermados paramaquinaria, seguros agrícolas, etc... Dejando a productores a merced del CJNG, que extorsiona campesinos en regiones como Sinaloa y Guerrero con "derecho de piso" por cultivos y agua.
Programas como Sembrando Vida priorizan deforestación cíclica —plantar y talar para "reforestar"— sobre sostenibilidad real. Peor aún: el control del agua se entrega a familias como la de Olga Sánchez Cordero, exministra y senadora, cuya influencia en concesiones hídricas beneficia a allegados en un país sediento. Y ni hablemos de Gerardo Fernández Noroña, apañando tierras comunales para su mansión en Querétaro. El campo mexicano, lejos de resucitar, agoniza bajo extorsiones y políticas populistas que benefician a unos pocos.
Los dinosaurios invaden Morena: Del PRIAN al "neo-PRI" con cinismo
Entre 2021 y 2024, Morena se llenó de "dinosaurios" del viejo régimen: Manuel Espino, exlíder panista; Eruviel Ávila, exgobernador priista del Edomex; Alejandro Armenta, tricolor de hueso colorado, y muchos más se unieron para imponerse e imponer candidatos, con el descaro de autodenominarse "el neo-PRI". Estos fichajes, que AMLO toleró por electoralismo, diluyen la supuesta "cuarta transformación" en un rejuego de poder donde los corruptos de ayer dictan el mañana de Morena.
En resumen, la deuda del PRIAN fue un mal administrado, pero controlado; la de Morena es un monstruo desatado que devora el futuro. Las promesas de honestidad, equidad y rescate se han convertido en escándalos, recortes y engaños. ¿Es hora de cuestionar si el cambio fue para mejor, o solo un relevo de élites? México merece más que narrativas; merece cuentas claras.