En un país donde los desastres naturales son una constante —huracanes, inundaciones y tormentas tropicales que azotan costas y valles—, la extinción del Fondo de Desastres Naturales (FONDEN) en 2020 por el gobierno de Morena se presenta como una medida "anticorrupción". Sin embargo, casi dos años después del huracán Otis en Acapulco, un año del John en Guerrero y en medio de la catástrofe actual en Veracruz, la realidad grita lo contrario: México necesita un mecanismo ágil y dedicado para responder a estas crisis, no promesas electorales ni reasignaciones presupuestales que dejan a las comunidades en el limbo.
El FONDEN, creado en 1996, permitía una respuesta financiera inmediata para reconstruir infraestructura, salvar economías locales y mitigar daños humanos. Su eliminación, justificada por casos de corrupción en administraciones pasadas, ha sido defendida por el actual gobierno como un paso hacia la austeridad republicana. Pero los hechos recientes muestran que, sin él, las respuestas son lentas, fragmentadas y a menudo insuficientes, priorizando obras visibles sobre la rehabilitación integral. Expertos y la oposición coinciden: esta decisión ha aumentado la vulnerabilidad de regiones ya golpeadas, como lo demuestran los casos de Acapulco, Guerrero y ahora Veracruz.Antes y Después: Un Contraste EvidentePara ilustrar el impacto, comparemos el modelo con FONDEN (extinto en 2020) versus el actual sistema de reasignaciones presupuestales. La tabla a continuación resume las diferencias clave, basadas en evaluaciones post-desastre:
Aspecto | Con FONDEN (Ej. Wilma, 2005) | Sin FONDEN (Ej. Otis 2023, John 2024, Veracruz 2025) |
|---|---|---|
Respuesta Financiera | Fondo ágil y dedicado: liberaciones inmediatas en días para reconstrucción rápida. | Reasignaciones de presupuestos generales: demoras de meses, diluyendo recursos en procesos burocráticos. |
Enfoque Principal | Reconstrucción integral (infraestructura, carreteras, escuelas, puertos) y salvación de economías locales. | Ayuda directa paliativa (dispensas, efectivo temporal) que alivia el momento, pero no reconstruye a largo plazo. |
Tiempo de Recuperación Económica | Reactivación del PIB regional en ~1 año (Cancún post-Wilma volvió a la normalidad en dos meses). | Prolongada: Acapulco al 75% en hoteles tras dos años; Guerrero con familias sin hogar un año después; Veracruz con miles en refugios tras días de lluvias. |
Críticas Recurrentes | Corrupción en el pasado, pero mecanismo efectivo pese a fallos. | Respuesta "lenta e insuficiente", con fines electorales; deja a afectados en limbo y expone vulnerabilidades (según expertos y oposición). |
Esta comparación no es abstracta: se basa en lecciones de huracanes pasados y la cruda realidad de 2023-2025.Acapulco y Otis: Dos Años de Promesas a MediasEl huracán Otis, categoría 5, devastó Acapulco el 25 de octubre de 2023, dejando 50 muertos, miles de damnificados y daños por miles de millones de dólares. Con FONDEN, la reconstrucción habría sido prioritaria y rápida, como en Wilma. En cambio, sin él, el avance ha sido irregular. A abril de 2025, solo el 75% de las 19,600 habitaciones hoteleras estaban recuperadas, y la ocupación hotelera saltó del 12% post-Otis al 95% en julio, gracias a esfuerzos focalizados en turismo. La presidenta Claudia Sheinbaum celebró en julio que "Acapulco ya se repuso", pero esto ignora retrasos en ecosistemas clave: las lagunas tardarán hasta 8 años en recuperarse, y el huracán John agravó todo, deteniendo obras al 50% de avance.
Hoy, casi dos años después, persisten apagones, escasez de agua y un turismo frágil. La ayuda directa alivió lo inmediato, pero sin un fondo dedicado, los recursos se diluyeron en reasignaciones lentas, dejando a la "Perla del Pacífico" en un limbo que expertos atribuyen directamente a la ausencia de mecanismos ágiles.Guerrero y John: Lluvia Sobre MojadoApenas un año después de Otis, el huracán John —categoría 2— azotó Guerrero en septiembre de 2024, con lluvias torrenciales que causaron 15 muertes, deslaves y afectaron 51 municipios. El gobierno federal invirtió 6,659 millones de pesos en emergencia y rehabilitación, instalando refugios para 6,657 personas y desplegando electricistas. Sheinbaum declaró en octubre de 2024 que "la emergencia ha terminado", pero un año después, en septiembre de 2025, familias enteras aún no han recuperado su patrimonio, con daños en viviendas y carreteras que persisten.
John llegó "lloviendo sobre mojado" a un Guerrero ya herido por Otis, y la falta de un FONDEN se notó: en lugar de una respuesta unificada e inmediata, hubo fragmentación presupuestal que priorizó lo electoral (como anuncios de obras) sobre la reconstrucción profunda. La oposición critica que esto deja al estado "vulnerable", repitiendo errores que un fondo dedicado podría haber evitado.Veracruz 2025: La Gota que Colma el VasoY ahora, en octubre de 2025, Veracruz enfrenta una catástrofe fresca: intensas lluvias torrenciales —no un huracán nombrado, pero con impactos devastadores— han causado inundaciones masivas en 38 municipios, afectando casi 30,000 viviendas y dejando 2,871 personas en 50 refugios. La cifra nacional de muertos por estas lluvias sube a 64, con Veracruz como epicentro: 5,000 hogares dañados solo en Álamo, deslaves en carreteras y arroyos desbordados. Otras 44 muertes confirmadas y 27 desaparecidos subrayan la tragedia.A diferencia de respuestas pasadas con FONDEN, que habrían liberado fondos para evacuaciones y reconstrucciones rápidas, el gobierno actual recurre a alertas y ayuda temporal. "Nadie estaba preparado para esto", dicen damnificados en Poza Rica, donde el lodo cubre calles y vehículos. Con Morena en el poder, la crítica es que la austeridad ha sacrificado preparación por ideología, exponiendo a Veracruz —ya propenso a inundaciones— a un limbo prolongado.¿Es Hora de Revivir el FONDEN?Estos casos —Otis en Acapulco, John en Guerrero y las lluvias en Veracruz— no son aislados; son síntomas de un sistema roto. El FONDEN, pese a sus fallos pasados, era un salvavidas que reactivaba economías en meses, no años. Su ausencia ha convertido desastres en crónicas de lentitud, donde la ayuda directa es un parche y las reasignaciones, un laberinto burocrático. Morena argumenta anticorrupción, pero ¿a qué costo? Expertos y la oposición urgen un fondo reformado: ágil, transparente y dedicado, para que México no siga pagando con vidas y patrimonios.
Mientras Sheinbaum y su equipo celebran "recuperaciones históricas", las comunidades afectadas claman por acción real. ¿Cuántos desastres más para reconocer que la austeridad no reconstruye puentes ni hogares? Es hora de priorizar a la gente sobre la política.
