México-Ecuador, otro berrinche de López Obrador.

 La relación entre México y Ecuador se ha vuelto una verdadera tragicomedia que parece sacada de un guion de una película de mala calidad. El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, con sus decisiones polémicas y carentes de ética, está convirtiendo lo que deberían ser relaciones diplomáticas en un espectáculo circense lleno de disparates y desatinos.

Resulta hilarante ver cómo México se indigna por la violación de su soberanía territorial por parte de Ecuador al ingresar a la embajada en Quito, pero al mismo tiempo busca dar asilo político a personajes oscuramente vinculados con el narcotráfico y el crimen organizado. ¿Qué tipo de mensaje está tratando de enviar el presidente mexicano al rescatar a individuos con dudosos antecedentes criminales? Parece que tiene un gusto particular por rodearse de personajes de la peor calaña.

Dar cobijo a figuras como el ex vicepresidente ecuatoriano y el dictador Evo Morales solo demuestra una total falta de criterio y un desprecio absoluto por las leyes y los tratados internacionales. ¿Quién necesita ética y moral cuando se puede jugar en la liga de los villanos y delincuentes? López Obrador parece seguir la máxima de "más vale malo conocido que bueno por conocer".

El presidente mexicano, en un intento de hacer honor a su nombre, "El Peje", se ha enredado en un pantano de provocaciones al gobierno ecuatoriano y ha amenazado con enviar al ejército para "rescatar" a un criminal acusado por las autoridades ecuatorianas. ¿Será acaso que espera que el papel de héroe de acción le caiga bien a su figura presidencial? Parece que está más preocupado por hacerse notar en el escenario internacional que por respetar las normas básicas de convivencia entre países.

Pero la cereza en el pastel de esta comedia de errores es el insulto a la memoria del valiente candidato presidencial ecuatoriano asesinado tras denunciar los vínculos de López Obrador y el presidente colombiano Gustavo Petro con el crimen organizado. ¡Bravo, presidente, qué manera de honrar la memoria de los caídos! Parece que la decencia y el respeto son términos que no figuran en su diccionario personal.

Y todo este enredo, ¿qué tiene que ver con el ex vicepresidente ecuatoriano Jorge Glas? ¿Será que López Obrador ha encontrado en él a su alma gemela en el mundo del crimen organizado y la corrupción política? O quizás simplemente sea una maniobra desesperada por mantener sus conexiones políticas intactas, sin importar el daño que esto pueda causar a la reputación de México.

En conclusión, la situación entre México y Ecuador se asemeja más a un circo de tres pistas que a unas relaciones diplomáticas serias y respetuosas. El presidente López Obrador parece empeñado en protagonizar el papel del villano descarado en esta trama absurda, donde el respeto, la ética y la moral brillan por su ausencia. Todo indica que seguiremos siendo testigos de este espectáculo bochornoso mientras el presidente de México continúe en su búsqueda frenética de la peor reputación internacional posible. ¡Bravo, presidente, la crítica te aplaude!