Efecto Tequila: Diego Rivera, el nuevo cacique de la 4T

En el corazón del Pueblo Mágico de Tequila, Jalisco —famoso por su bebida emblemática y su industria millonaria—, ha surgido un escándalo que evoca las peores prácticas del viejo priísmo: abuso de poder, extorsión fiscal, violencia política y un estilo caciquil que parece sacado de otra época. Diego Rivera Navarro, presidente municipal electo por Morena en 2024, se ha convertido en el epicentro de múltiples denuncias que lo pintan como el "nuevo cacique" de la Cuarta Transformación (4T). Lo que empezó como promesas de "justicia fiscal" ha derivado en acusaciones graves de corrupción, impunidad y autoritarismo local.

El origen del conflicto: Extorsión a las tequileras

El detonante principal fue el intento del ayuntamiento por imponer cobros excesivos de predial y multas a grandes empresas tequileras, como José Cuervo (Becle). Según denuncias presentadas ante la Fiscalía de Jalisco, el municipio exigió pagos hasta 20 veces superiores a lo establecido, más multas por alrededor de 60 millones de pesos, violando incluso un amparo federal. Esto llevó a una denuncia penal por extorsión agravada contra Rivera y cinco funcionarios.

Aunque se llegó a un acuerdo mediado por el gobierno estatal (encabezado por Pablo Lemus de Movimiento Ciudadano), la investigación penal sigue abierta. No es un caso aislado: reportes señalan que al menos diez tequileras y hoteles sufrieron presiones similares, bajo el pretexto de "cobrar lo que nunca se cobró". Morena estatal y nacional cerró filas, defendiendo las acciones como "justicia fiscal" y acusando a críticos de "guerra sucia".

El Museo Nacional del Tequila: Símbolo de abuso patrimonia

lOtro capítulo polémico: en junio de 2025, el ayuntamiento cerró arbitrariamente el Museo Nacional del Tequila (Munat) para "remodelarlo", sin autorización del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). La Fiscalía General de la República (FGR) aseguró el inmueble tras denuncias de modificaciones irregulares, incluyendo rumores de que Rivera lo usaba como residencia personal u oficinas. Esto generó al menos cuatro denuncias en la Fiscalía Anticorrupción de Jalisco por daño al patrimonio y abuso de autoridad.

Violencia política de género y amenazas

Más grave aún: tres regidoras —Alondra Romero Cordero (PRI), Luz Elena Aguirre Sandoval (Morena) y Evelyn Sarahí Castañeda Chávez (independiente)— denunciaron a Rivera por acoso digital, violencia política en razón de género, amenazas de muerte y obstrucción de funciones. Incluyen mensajes anónimos con advertencias de "levantón" o "amanecer colgada", y ataques en redes por parte de equipo contratado por el alcalde.Incluso una activista, Maribel Flores Salazar, reportó amenazas. Las denuncias llevaron a protección estatal para las afectadas y respaldo bipartidista (incluyendo a mujeres de Morena). Hay carpetas abiertas por estos delitos, sumando al menos siete u ocho investigaciones totales contra Rivera en fiscalías estatal, anticorrupción y federal.

¿Un patrón de ingobernabilidad?

Otros incidentes: despliegue de patrullas para bloquear empresas privadas, detención arbitraria de un camarógrafo cubriendo eventos, e intentos de detener regidoras por actividades inocuas como plantar árboles. El gobernador Lemus ha advertido de "ingobernabilidad" en Tequila y convocado a Rivera a comparecer.Pese a todo, Morena lo defiende incondicionalmente, rifando incluso autos con logos del partido en posadas para promover afiliaciones. Críticos ven en Rivera la contradicción de la 4T: predicar austeridad y combate a la corrupción mientras tolera prácticas que superan, en impunidad, a alcaldes corruptos del pasado como Ríos Granados o Eruviel Ávila.

El "Efecto Tequila" no es solo un crisis local: expone cómo el poder absoluto en municipios puede derivar en caciquismo moderno, donde la ideología sirve de escudo para abusos. Mientras las investigaciones avanzan, Tequila —símbolo de orgullo mexicano— vive bajo la sombra de un alcalde que, para muchos, representa lo peor de la política: el retorno del cacique disfrazado de transformador. ¿Fin de la impunidad o trinchera partidista? El tiempo y las fiscalías lo dirán.