Mexicanos de a pie, los que pagamos la luz, los que hacemos fila en el OXXO y los que todavía creemos que un triunfo puede ser limpio:
Fátima Bosch ganó Miss Universe 2025.
Lo ganó con su cara, con su voz temblorosa pero firme, con su traje típico que nos hizo llorar a todos, con su respuesta final sobre la fe y la resiliencia, y con la dignidad de pararse de la mesa cuando Nawat la llamó “tonta” frente al mundo.
Eso no se compra en Pemex, ni se hereda en el Senado, ni se arregla en una notaría de Cancún.
Sí, su papá Bernardo es asesor en Pemex desde los noventa.
Sí, su tía Mónica Fernández Balboa es senadora de Morena.
Sí, Raúl Rocha Cantú (el 50 % dueño del certamen) tiene un historial que huele a huachicol, armas y sangre del Casino Royale.
¿Y eso qué tiene que ver con los puntos que le dieron los jueces en Tailandia?
Nada. Absolutamente nada.
Porque si vamos a invalidar coronas por “conexiones”, entonces quitémosle el título a todas:
- a Costa de Marfil, hija de político millonario en un país donde la gente come una vez al día,
- a Venezuela, de familia con negocios gordos en plena dictadura,
- a medio Top 10 que llega en jet privado mientras su pueblo pasa hambre.
Pero no. Solo arde la mexicana. Porque es mexicana, porque es guapa, porque es de Tabasco y porque ganó. Punto.
Yo odio la corrupción con toda el alma.
He señalado a Morena hasta recibir amenazas de muerte, mensajes de “te vamos a colgar de un puente”, fotos de mi casa circulando en grupos de WhatsApp.
¿Creen que de verdad defendería un fraude orquestado por los mismos que han pedido mi cabeza?
Jamás.
Fátima no necesita que le compren nada.
La conozco: es una niña dulce, tierna, de las que todavía dice “con permiso” y “gracias”.
Esa clase de personas no se presta a la porquería.
Raúl Rocha sí tiene que responder ante la ley.
Por el huachicol, por las armas, por el lavado, por el Casino Royale, por todo lo que hizo ANTES de meterse a Miss Universe.
Que la FGR lo apriete, que le congelen hasta el alma, que lo pongan donde merece.
Pero que no usen su mierda para ensuciar la corona de una muchacha que no tiene culpa de nada.
Basta de miserias.
Basta de usar el triunfo de una mujer para desahogar sus complejos, su coraje o su racismo de clase.
Fátima ganó.
Y la corrupción, por una maldita vez, perdió esta batalla.
Déjenla brillar en paz.
Con todo el respeto del mundo y cero miedo,
Un mexicano que está hasta la madre de que siempre le echemos la culpa al que triunfa.
#FátimaGanó
#LaCorrupciónSeCueceAparte
#MéxicoNoSeRaja
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