Donde toca Morena, la corrupción florece. Y ahora le ha tocado a los tianguis del Estado de México. Bajo el gobierno de Delfina Gómez se ha desatado una persecución sistemática contra el comercio popular, con el objetivo claro de eliminar la autonomía de los tianguistas e apoderarse del gran negocio: las millonarias cuotas de “plaza”.
Tultitlán se ha convertido en el epicentro de este experimento autoritario.
Los tianguis independientes, los más golpeados
Mientras las organizaciones alineadas a Morena, como ACME y el grupo 300, gozan de protección, permisos rápidos y nula presión —ya son prácticamente suyas—, los tianguis no vinculados al partido gobernante son los que están recibiendo el golpe más duro.
A estos últimos les suben las cuotas de tesorería, los desalojan de sus lugares tradicionales, los reubican en zonas con poco aforo clientelar y los asfixian con operativos y burocracia interminable. El mensaje es claro: o se someten al control de Morena, o los destruyen.
El plan en dos fases para acabar con la libertad de los tianguistas
- **2018-2024**: Persecución brutal contra el ambulantaje no gremial y los puestos fijos y semifijos, obligándolos a migrar hacia los tianguis para después controlarlos.
- **2024-2030**: Absorción total. Ya no les basta con las cuotas de tesorería y los permisos anuales. Quieren quedarse con todo el dinero de las plazas, que son las que realmente generan fortunas.
En Tultitlán circulan hojas entre los puestos para que los tianguistas firmen declarando que pertenecen a las organizaciones, que aceptan los cobros y que reconocen su “institucionalidad constitucional”. Muchos firman por temor a perder su espacio o porque prevén lo peor si Morena toma control directo de los tianguis.
Los comerciantes no son tontos. Saben perfectamente lo que está en juego.
Los tianguis: la economía real del pueblo mexicano
Los tianguis no son un problema de “orden público”. Son la forma en que miles de familias mexiquenses salen adelante con trabajo honrado todos los días. Venden más barato, dan empleo a quien el sistema formal no contrata y mantienen viva una tradición prehispánica que Morena ahora quiere convertir en un simple negocio político.
Cada vez que Delfina y sus aliados hablan de “reordenamiento” o “modernización”, en realidad están diciendo: queremos controlar el dinero y someter a la gente trabajadora. Lo que toca Morena se llena de corrupción, clientelismo y abuso. Ya lo hemos visto en muchos otros rubros.
Los tianguistas independientes de Tultitlán y de todo el Estado de México están resistiendo. No se trata solo de puestos: se trata de la libertad de trabajar y de no tener que arrodillarse ante el partido en el poder para poder llevar el sustento a casa.
Si no se detiene este atropello en Tultitlán, mañana será en todo el Edomex. La defensa de los tianguis es la defensa del pueblo trabajador.