Sí, sí ya lo vimos señor presidente.

Todo comenzó con el señor López Obrador, quien como buen político prometió y cumplió, pero no del todo.

Resulta que este buen hombre creó un apoyo a adultos mayores de escasos recursos, como una promesa a sus militantes del PRD. Pero no solo se quedó en eso, sino que con el tiempo, los congresistas locales del PRD y del PAN promovieron una iniciativa para convertir este apoyo en una pensión universal para adultos mayores. Y como siempre, ¿quién se iba a oponer a algo así? ¡Pues el mismo López Obrador! Pues según el, no había recursos suficientes (aunque los recursos estaban ahí más que claros, el problema es que no todos los adultos mayores simpatizaban con el).

Pero como el destino político es incierto, el programa finalmente se volvió universal, con el éxito del programa los congresistas federales del PAN y PRD instaron al presidente Vicente Fox a que lo convirtiera en un programa nacional, atendiendo primero a los adultos mayores de comunidades rurales y después a todos los adultos mayores. Y así nació "70 y más".

Aunque Fox estaba inicialmente reacio ante el gasto que suponía, con el buen excedente de los ingresos petroleros de la epoca finalmente accedió.

Pero como en México somos gente dada a los cambios y las modificaciones, el gobierno de Felipe Calderón decidió cambiarlo a "60 y más" beneficiando a más personas, y comenzar un blindaje constitucional, pero con la oscura intención de excluir a pensionados y jubilados con un ingreso mensual fijo, para destinar más recursos a las personas más pobres. ¡Que malvado! ¿Porque solo los más pobres pueden recibir el apoyo? ¿Porque no darle también a los que si tienen ingresos?

Luego vino el gobierno de Enrique Peña Nieto, que decidió modificarlo a "Pensión universal para adultos mayores" y concluir su blindaje constitucional, asegurándose de que ningún presidente venidero pudiera deshacer su legado. Sin embargo, decidió subir la edad mínima a 65 años, solo para seguir con la tradición de hacer cambios que nadie había pedido.

Pero no podía faltar el regreso triunfal de López Obrador, quien como buen político que se respeta, modificó el programa a "Pensión del bienestar para adultos mayores", que subió la edad mínima a 68 años, y luego la redujo nuevamente a 60 años (En las elecciones intermedias, para que nadie olvidara su nombre ò como publicidad electoral.

Y como guinda del pastel, Morena vocifera que de perder en 2024, los opositores desaparecerán el programa. Pero no les avisaron que el blindaje constitucional lo hace imposible. Además, en su afán de perpetuarse en la memoria colectiva, en vez de la leyenda "Programa ajeno a cualquier partido político, queda prohibido su uso para fines distintos a los establecidos en el programa", deciden llamarlo "Apoyo del presidente" o "Pensión del presidente".

El presidente dice que el creo el programa en los 2000's, claro, porque cuando era Jefe de gobierno del DF (Hoy CDMX) pudo instaurar un programa nacional (Saltándose al presidente) y los recursos de la capital podían cubrir un programa universal en todo México... Si entonces se opuso por "falta de recursos", quizás le lloraba a qué no solo su clientela política lo recibiría y perdería esa cuota de humanismo, ningún interés electoral claro. Lo que el creo (y se le reconoce) dista mucho de lo que le dejaron, el solo rebautizó el producto final, ya perfeccionado para levantar su sombrero.


Pero no olvidemos que estos programas sociales se costean de los impuestos de los mexicanos y empresas, porque el gobierno no es dueño ni generador de los recursos, es un simple administrador. Y aunque el blindaje constitucional del programa impide su eliminación, no impide que se modifique a conveniencia de los políticos de turno.


En resumen, Andrés Manuel López Obrador dió origen al programa, pero fueron otros políticos quienes lo establecieron y fortificaron a nivel nacional y universal. Y por si no queda claro, es imposible eliminarlo. Solo en México se puede ver tanta magia política. ¡Que viva México, señores!