La DEA deverás.

 Ah, la hipocresía de los oficialistas y su cercanía con la DEA. Pareciera que para ellos, la DEA es como el oráculo que dicta quién es culpable y quién es inocente. Sin embargo, cuando las acusaciones llegan a su propio líder, de repente la DEA es cuestionada y sus resultados desestimados.


Es divertido ver cómo los oficialistas cambian de opinión como si fueran hojas al viento. Primero aplauden a la DEA por investigar a García Luna, pero cuando las acusaciones llegan hasta su propio líder, de repente los papeles se invierten y la credibilidad de la DEA es cuestionada.


Y qué decir de AMLO, el supuesto "faro de moralidad" según los oficialistas. ¿Recibiendo dinero del narco para financiar su campaña? Oh, no, eso no puede ser cierto. Pero, ¡esperen! ¿No era la DEA quien estaba investigando? Ah, ahora resulta que la DEA ya no es tan creíble para los oficialistas.


Y mientras tanto, los propagandistas del régimen hacen malabares verbales tratando de justificar lo injustificable. Tienen que tragarse tanto sapo que seguramente están al borde de un choque séptico.


En fin, sólo en el circo político mexicano se puede ver tal nivel de cinismo y doble moral. La DEA es intocable cuando acusa a los enemigos del régimen, pero de repente se convierte en cuestionable cuando las acusaciones apuntan hacia ellos. Una comedia trágica que siempre tiene al pueblo como el principal perdedor.