Omar García Harfuch, el "súper policía" de MORENA, es sin duda la joya de la corona, la mezcla perfecta de corrupción y descaro que tanto caracteriza a la clase política mexicana. Acompañando orgullosamente a la candidata presidencial de MORENA, Claudia Sheinbaum, como parte de su equipo, se une a otros personajes igualmente cuestionables.
Formado bajo la sombra del narcotraficante García Luna del PAN, ahora milita en MORENA junto al narco político Gertz Manero, el hoy fiscal general de la república que colocó a García Luna en la titularidad de la SSP. Asimismo, se codea con Alfonso Durazo, otro cómplice cercano a García Luna, y Manuel Barttlet, el narcopolítico acusado de participar en la tortura y asesinato de "Kiki" Camarena, por la mismísima DEA.
Además, García Harfuch tiene un linaje manchado: nieto de Marcelino García Barragán, responsable de la masacre de Tlatelolco en el 68, e hijo de un policía apenas menos espurio.
Pero, ¿qué ha hecho Omar? Aparte de pactar con el narcotráfico en Guerrero, viéndose involucrado en la masacre y desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa. Y, por si fuera poco, ha tenido sus propias "diferencias" con el CJNG debido a las tranzas de su familia en el sur del país. Una familia con una "guerra" legendaria contra el cartel, pero no precisamente por querer llevarlos ante la justicia.
Es realmente alarmante ver cómo aquellos que antes criticaban la narco corrupción del PAN y del PRI se apresuran a respaldar a esta camarilla de criminales. ¿Hasta cuándo seguiremos tragando el vómito que la clase política nos intenta hacer pasar como "héroes" y "salvadores"?
