El clásico juego infantil mexicano —"De tin marín de do pingüé, yo no fui, fue Teté, pégale, pégale que ella fue"— ha encontrado una nueva víctima: el descarrilamiento del Tren Interoceánico el 28 de diciembre de 2025. Esta vez, la variante que circula en redes y en la crítica opositora es más directa y punzante: "Yo no fui, fue te tren".
Catorce personas murieron y más de cien resultaron heridas cuando el convoy de pasajeros, que cubría la ruta Salina Cruz-Coatzacoalcos por la Línea Z del Corredor Interoceánico, se salió de las vías en una curva entre Nizandá y Chivela, Oaxaca. La Fiscalía General de la República (FGR), bajo Ernestina Godoy, presentó su informe inicial: exceso de velocidad. El tren iba a más de lo permitido en esa curva (65 km/h donde el límite era 50, según algunos reportes; hasta 111 en zonas de 70 según otros). La caja negra, peritajes en sitio y revisión de infraestructura descartaron daños previos en rieles, durmientes, balasto o frenos. El maquinista Felipe de Jesús 'N' fue detenido por homicidio culposo y lesiones. Punto. Caso casi cerrado en lo operativo.
Pero la presidenta Claudia Sheinbaum, en sus conferencias de enero 2026, ha insistido en un mensaje claro: habrá reparación integral del daño a las víctimas, rápida y directa. Primero por la aseguradora del Corredor (operado por la Secretaría de Marina), luego con apoyos adicionales del gobierno federal, todo bajo la Ley General de Víctimas y mecanismos alternativos de solución de controversias. Ha advertido a las familias: no contraten abogados privados que se llevarán un porcentaje alto; no es necesario demandar para recibir lo que corresponde. El proceso se presenta como ágil, protector y sin intermediarios.
¿Por qué tanta prisa en evitar demandas amplias? Porque una denuncia civil o penal más extensa —contra constructoras, contratistas o funcionarios— abriría la puerta a peritajes independientes, incluso internacionales, propuestos por las víctimas. Y eso podría poner en jaque la narrativa oficial.Aquí entra el verdadero "Teté" del escándalo: la red familiar y de allegados que, según investigaciones periodísticas y denuncias de oposición, se benefició del proyecto. Gonzalo López Beltrán ("Bobby"), hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, fue designado supervisor honorífico del Corredor Interoceánico. Sin salario oficial, pero con acceso total a avances, reuniones y coordinación. Mientras supervisaba, su amigo cercano Jorge Amílcar Olán Aparicio (el préstanombres favorito de los López, según críticos) obtuvo contratos millonarios para suministrar balasto a través de empresas como Construcsol. Audios filtrados por Latinus y MCCI muestran conversaciones donde Olán menciona que "Bobby" le abrió puertas con funcionarios clave, y habla de minas en Oaxaca para extraer el material.Su primo Pedro Salazar Beltrán aparece en grabaciones discutiendo precios del balasto (alrededor de 1,370 pesos por m³), logística y hasta burlas sobre posibles fallas: "Ya cuando se descarrile el tren, ya va a ser otro pedo". El PAN presentó denuncias ante la FGR contra Gonzalo, Olán, Salazar y otros por homicidio culposo, corrupción y tráfico de influencias, argumentando que balasto de baja calidad o mal compactado pudo contribuir al descarrilamiento.
Sheinbaum defiende que la participación de Gonzalo fue solo "honorífica" y en fase de ejecución, no técnica, y que la FGR ya descartó fallas en infraestructura. Pero el patrón se repite: culpar al "chofer" (como en la Línea 12 del Metro), al "Teté" genérico o, en esta versión actualizada, directamente al "te tren". Mientras, la vía administrativa de reparación —sin demandas que obliguen a peritajes profundos— parece diseñada para cerrar el capítulo rápido, pagar y evitar que salgan a la luz responsabilidades más arriba en la cadena.
Un mes después de la tragedia, las víctimas y sus familias siguen exigiendo justicia plena. Algunos ya presentaron denuncias adicionales en la FGR. Otros memes en redes siguen circulando: "Fue el maquinista, no el tren mal hecho", "Yo no fui, fue te tren". La ironía infantil se convierte en crítica adulta: cuando un proyecto insignia se descarrila, lo más fácil es señalar al vagón de enfrente y no mirar quién puso las vías torcidas desde el principio.La pregunta sigue abierta: ¿fue solo exceso de velocidad, o el apuro político, los contratos dudosos y la supervisión "honorífica" jugaron su papel? Mientras la FGR acelera pagos y cierra filas, el meme "fue te tren" resuena porque, en México, a veces el tren se descarrila solo... pero alguien siempre lo empujó.